El voto electrónico

Ayer @yondemon compartió este artículo con el rimbombante nombre de “Así serían las elecciones en España si fuesen digitales”. A mí la idea no me acababa de cautivar, pero decidí echarle un vistazo a ver qué me decían.

¡Bendita idea!  Ahora tengo un montón de trabajo para explicar por qué en ese artículo está todo mal.  (No me odies, Pablo, yo no quería).

En primer lugar menciona a Indra.  No digo que no sea una empresa con experiencia en el recuento de votos, pero mencionarla nada más empezar el artículo no me gusta.  Y menos siendo una consultora con cierta fama de chapucera.

Otra cosa que me llamó la atención fueron los países mencionados: Estados Unidos, Bélgica, Brasil, Estonia, Filipinas, India.  Es un batiburrillo de países curioso: mientras que en algunos nadie duda de que la tecnología llega a una parte importante de la población en otros surgen dudas sobre la brecha digital.  Cada vez me gusta menos el artículo y aún no hemos llegado al contenido, estamos en la introducción.

Luego el artículo empieza a enumerar las ventajas.  No sólo son un catálogo de obviedades, sino que tienen su trampa.

– Podríamos votar desde cualquier lugar: Me puse a investigar porque no veo yo muy claro que a todos los rincones de Brasil, Filipinas o incluso Estados Unidos llegue una conexión a Internet. ¿Será que “el voto electrónico” no es lo que nos dicen que es?  ¿O será que yo estoy muy equivocada con respecto a la disponibilidad del 3G, el ADSL y el Wi-Fi?  Hete aquí que me encuentro que “el voto electrónico” no evita desplazamientos, puesto que hay que acudir a un colegio electoral.  No se vota por internet, sino a través de unas máquinas diseñadas al efecto.  Aquí el caso de Filipinas, pero también se aplica a Holanda.  Como poco nos encontramos ante un concepto un poco ambiguo.

– Conoceríamos mucho antes los resultados: Obvio, pero ¿acaso el recuento actual es tan largo?  (Esta noche electoral en Madrid a las tres de la mañana se habían recontado tres millones de votos). Y menciona algo en lo que se explaya un poquito más en un punto posterior, que la ley española no permite y está al borde la manipulación al votante.  (Enseguida llegamos a ese punto).

– Precisión en el recuento: Sí pero no.  El caso anterior sería un sí, pero lo que está pasando en Sevilla sería un no clarísimo.  Y más si dependemos de la deficiente implantación del DNI-e en España.  Y desde luego no son muy seguras a la hora de guardar los datos ni muy fiables.

– Análisis de resultados desde diferentes perspectivas: Estaría bien si no implicara transmitir los resultados en tiempo real, algo que podría manipular la intención de voto de los ciudadanos que no hubieran acudido todavía a su colegio electoral.  Y, a todo esto, ¿qué perspectivas diferentes son ésas?  No soy una experta, pero diría que con las herramientas actuales y la tecnología que hay apoyando los recuentos se da suficiente información a los ciudadanos españoles.

– Ahorraríamos mucho papel: ¡Aham!  Un análisis en profundidad, no cabe duda.  Además no sé por qué menciona la propaganda electoral, si ésa no nos la íbamos a ahorrar

Resumiendo: Ni el voto electrónico es votar desde casa ni es todo tan rápido y tan eficaz como nos dicen en el artículo.  Y si alguien encuentra algún artículo o propuesta seria sobre voto electrónico, que me lo pase.  Yo no descarto ninguna opción porque incluya tecnología, al revés, sólo que me gusta que algo tan privado e importante como unas elecciones se gestionen con seriedad.