Fantasmas

Echo un vistazo a mis correos y veo que en uno de ellos LinkedIn me pregunta si conozco a Fulanito de tal.  Se abre una puerta en algún sitio y no soy lo suficientemente rápida para cerrarla antes de que entren los fantasmas.  Cosas que pasan.

Conozco a Fulanito de tal, claro que sí.  Es más, hubo un tiempo en el que fuimos muy amigos.  Hubo un tiempo en el que compartíamos muchas cosas, en el que hablábamos, en el que intentábamos seguir a flote, cada uno con su vida, sin saber muy bien si íbamos a salir bien parados cada uno de sus desastres particulares, que no eran pocos.

Voy a abreviar, que luego el exorcismo se alarga.  Los fallos de guión los tapáis vosotros a vuestro gusto.

2015 fue un mal año.  O al menos un año duro.  Empezó bien y terminó como el rosario de la aurora.  A mí se me torció todo en verano y no hubo manera de enderezarlo.  A Fulanito de tal no le fue mucho mejor.  Nuestros desastres particulares eran demasiado grandes para nosotros y nuestra forma de intentar que los desastres del otro fueran algo menores era probablemente la menos indicada.

Llegó mi cumpleaños y una felicitación que terminaba con un “Todo irá bien en 2016. Seguro.”  Y la verdad es que las cosas parecían arreglarse, o al menos no estropearse más.  Poco tiempo después escribí un mensaje que no recibió respuesta.  Como tantas otras veces.  Sólo que esa vez no volví a escribir otro.  Nunca.  Me agoté.  Decidí que ese silencio debía ser respetado a rajatabla.  Que estaba cansada de ser siempre yo la que decía “Eh, ¿cómo te va?”.  Y que probablemente era un alivio para ambos.  Nunca fue una amistad fácil y probablemente lo mejor era dejar que se acabara.  No era lo que yo quería, pero era lo único que tenía sentido.  Y sé que no hice nada mal.  Que ninguno de los dos lo hizo, que a veces ni los amigos encajan.

Aún así todavía me duele.  A lo mejor es el tiempo perdido, a lo mejor es la frustración, a lo mejor es que soy idiota (nah, ya sé que eso no es).

Me gustaría decir algo como “Veo que has adelgazado.  Te sienta fatal, la verdad”, pero supongo que lo que diría es más bien “Espero que te vaya todo bien, de verdad.  Adiós”.

Ya me disculparéis si todo esto no tiene mucho sentido.  No era mi idea que lo tuviera.