Hace mil vidas

Anoche me metí en la cama y, por una razón que desconozco, empecé a leer los correos y mensajes de entonces.  Estaba segura de que las cosas habían sucedido como yo las recordaba, así que no buscaba una confirmación, sino recordar con algo de soporte textual.  No están todos, pero los que están son suficientes.  No están los peores, no están los del desastre.  Afortunadamente.

Hace cinco, no, seis, casi siete años de aquello. Hace mil vidas.

Teníamos todos los números para que saliese mal.  Ingenuos y estúpidos.

Aunque hubiera podido salir bien, hubiéramos podido ser grandes.

No sé a ti, pero a mí todo aquello me rompió y nunca he conseguido juntar todos los trozos.  Me temo que tú ya venías roto de antes, pero eso no voy a poder confirmarlo.  Y casi que es mejor así.  Total, ya no queda nada de lo que eras antes.

Tanto para nada.

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