Bromas, sarcasmo y comentarios en Facebook

El jueves un amigo compartió en Facebook un artículo sobre los “nómadas digitales”.  Un estilo de vida perfectamente respetable, no diré que no, pero como sucede muchas veces en tecnología y negocios, un nicho perfecto para vendehumos y para el postureo.  Pero no es ése el tema.

Se inició un debate a raíz de mi comentario sobre el postureo y rápidamente una persona empezó a hacer comentarios que se podrían calificar de “salidas de pata de banco“, comentarios supuestamente en tono irónico o burlón.  Yo los ignoré, puesto que el debate me interesaba y había otras personas defendiendo sus posturas con bastante solvencia.  Sin embargo, de repente y tras varios comentarios en los que yo seguía defendiendo mi postura, sucedió esto:

“Txus es asi:
Feminismo? Weeee hay que destruir el sistema patriarcal que nos gobierna, abajo el la tradicion machista, cambiemos las cosas de raiz, libertad para las domingas en domingo!
Trabajo en remoto? Esos son unos niños de papa (solo pijos, no hay pijas aqui) Una temporada cogiendo zanahorias les daba yo…

Es sabido que el amigo que tanto el amigo que compartió el artículo como yo misma somos abiertamente feministas y bastante combativos y en el pasado hemos mantenido con esa persona algún debate sobre el tema en el que han abundado los comentarios absurdos y el ninguneo y he echado en falta alguna aportación constructiva.  Más o menos como en esta conversación.

Los que me conocéis sabréis que por lo general no suelo entrar al trapo con personas que conozco.  Conozco a la persona que hizo el comentario y hemos sido parte de un equipo de trabajo durante un tiempo, pero no tengo tanta confianza como para decir “Te estás pasando”.  Pero ese comentario fue la gota que colmó el vaso y decidí que no me podía callar, que el hecho de que fuera una conversación pública en la que se ridiculizaran sin ningún tipo de reparo mis opiniones no era algo que pudiera o debiera deja pasar, que ese uso del sarcasmo estaba totalmente fuera de lugar, así que respondí públicamente lo siguiente:

Mira, viendo que tu estrategia es ridiculizar y desautorizar voy a dejar de responder a tus comentarios. Cuando sepas defender tu postura de forma inteligente y prescindiendo del sarcasmo y la burla (que no de la ironía), me avisas y seguimos debatiendo.
Que pases una excelente tarde.”

Se lo comenté a un amigo que me conoce bien y me dijo “Lo que habrá tenido que ser para que respondas así”.

Pero la historia no terminó ahí.  Esa persona no hizo ningún comentario más, ni una disculpa, ni un “igual me he pasado” o un “creo que me he explicado mal” o un “¿Te ha molestado?”.  Al cabo de un rato me escribió un mensaje directo por Twitter, pero no para disculparse, decir que había sido un malentendido ni nada parecido, sino para decirme que me desenfadara y que no le tomara en serio.

“OIGA USTED, se desenfada pero a la de ya! Y deje de tomarme en serio de una puñetera vez, no se lo digo mas!”

Aham.

Es decir, la culpa es mía.  Soy yo la que no se interpretar las cosas, la que no sabe detectar una broma.  Él (sí, es un tío) sólo se dedica a bromear y a ser un incomprendido.  Intentaría creérmelo si no fuera porque es la segunda vez que pone como excusa el “estaba bromeando” cuando yo digo que algún comentario me ha molestado.   Es muy fácil abrir la boquita, despotricar, criticar y luego decir que era una broma.  El gilipollas de Schrödinger, que se excusa en el sarcasmo y las gracietas cuando la otra persona se revuelve.

Estimado, el sarcasmo no es para todo el mundo.  Hay que saber utilizarlo y tú vas por la vida dejando claro que no sabes.  Busca en Coursera o en EdX a ver si hay algún curso y luego vuelves.

Fascistas sexys en tu zona

A lo mejor el título es un poco cazavisitas, no lo sé.

Ayer a una hora bastante intempestiva entré en una página de ligues y visité el perfil de uno de los usuarios que habían visto el mío.  La web en cuestión te muestra una foto principal, unas etiquetas y unos textos escritos por cada usuario.  El de este señor en concreto decía lo siguiente:

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Al principio me quedé sorprendida.  Dudaba si era o no un ejemplo de Poe, parecía demasiado obvio para ser irónico, pero a la vez me resultaba extraño encontrar a alguien que se definiera así mismo como fascista con tanta naturalidad.  En las redes sociales abundan los perfiles fascistas, es cierto, pero por explicarlo de alguna manera, en las redes sociales uno se expresa continuamente y las certezas sobre la ideología que profesa se van aclarando conforme se escribe.  En una aplicación de contactos uno da una única impresión, tiene una única oportunidad para ser recordado u olvidado.

El caso es que seguía sintiendo curiosidad.  No por el individuo, sino por su ideología, por saber si realmente era así como se describía en palabras, así que miré las fotos con más detenimiento y ahí ya fue cuando flipé.  ¿Sabéis quién es Josué Estébanez?  Es el exmilitar condenado por el asesinato de un menor antifascista en Madrid en 2007.  Y el individuo que vio mi perfil llevaba una camiseta con el lema “Josué libertad”.  Hay varios grupos de apoyo a Josué Estébanez, todos abiertamente fascistas.  Todos.  No los enlazo porque ya bastantes visitas les di ayer.

Otro detalle, el nombre de usuario del individuo tiene que ver con el intento de golpe de estado del partido nacional socialista en 1923.

Todo muy icónico.

Lo que me preocupa no es que exista gente así porque es algo que no se puede evitar.  Lo que me acojona realmente es la sensación de impunidad, la falta de pudor y de reparo, la ostentación con la que muestran su ideología.  Y su ideología no es cualquiera, sino el supremacismo blanco, el racismo, la xenofobia, la discriminación y el uso de la violencia y la intimidación.  Se exhiben porque saben que pueden hacerlo, que no les va a pasar nada.  En 2009, cuando se condenó por asesinato a Josué Estébanez, ¿hubiera colgado este individuo esa foto en una web de contactos?  Pues en 2017 le parece muy normal hacerlo.

Y eso da mucho mucho mucho miedo.

Actualización: acabo de denunciar el perfil a la web que lo aloja dándoles algunos datos básicos e invitándoles a contactar conmigo si necesitan alguna aclaración.  No tengo ni idea de si suelen tomar medidas o notificarlas si las toman, pero hecho está.

Hombrecitos despechaditos o qué no hacer cuando te dicen que no interesas

Mi mejor amigo dice que tengo que dejar las páginas de ligues.  No sé, igual sería mejor que las dejaran los idiotas.  Lo que no sé si entonces quedaría alguien.

Os cuento:

Estaba teniendo una conversación que ni fu ni fa y, bueno, decido que lo mejor es que ninguna de las partes siga perdiendo el tiempo así que escribo el mensaje “estándar”, que dice más o menos “Esta conversación no funciona, así que mejor lo dejamos aquí. Que vaya todo muy bien.”  Recibo por respuesta algo como “Bla bla bla, es una pena. Me apetecía mucho conocerte, bla bla bla”. Hasta aquí todo bien, dentro de lo esperado.  Pero llegamos a esta parte:

“Hay que hacer las cosas con pasión, lo que se llama “en estado de flujo”, sino la vida se convierte en algo tedioso y sin sentido.”


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Tengo un problema con este tipo de comentarios, ¿sabéis? Me resultan irritantes.  El hombrecillo despechado que no sabe aceptar que no resulta interesante me puto pone de los nervios.  Y yo de los nervios me pongo muy tocapelotas, sobrada, whatever.  Así que le suelto un “Pues como despedida me ha quedado más elegante la mía, que al menos no he ido a decirte cómo tienes que hacer las cosas.  La pasión que yo le ponga a lo que sea es, por sorprendente que parezca, asunto mío.”  El tema de los consejos vitales lo dejamos para otro día.  Aunque se lo dije, que yo no le había pedido ningún consejo y que se lo podía ahorrar.

La conversación siguió varios mensajes más hasta que me aburrí.  Al parecer se había esforzado mucho en que la conversación funcionara y no podía morirse sin decírmelo, no fuera a ser que sus “méritos” no recibieran el oportuno y merecido reconocimiento.  Discutir con gente que no me importa un pimiento me aburre con cierta rapidez.  Es como los gatos jugando con los bichillos: un rato está bien, pero luego hay más mundo que ver.


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En serio, varones heterosexuales en edad de merecer, si una chica os rechaza no os pongáis despechaditos, que la chica puedo ser yo y os pueden dar más palos que a una estera.

El caso es que estas conversaciones me resultan también algo indignantes, a medio camino entre el insulto a la inteligencia y la frustración, y me dejan algo de mal cuerpo.  No tiene mucho sentido, pero así es.  Bueno, si lo tiene, pero es algo que voy a dejar para otro día que me dé por escribir.

A todo esto: voy a cambiar de táctica.  A partir de ahora, despedida (por lo de no perder las formas) y bloqueo inmediato, así me ahorro los lloros.  A llorar a las faldas de vuestra mamá.

Si os han pasado mierdas similares podéis contárselas al mundo en los comentarios.  Otro día os cuento más historias.