Cosas que me pasan cuando digo que voy a clases de baile

Voy a clases de flamenco y de Bollywood y empecé a ir a ambas por una mezcla de casualidad y curiosidad.  Poco a poco me fui enganchando y ahí sigo.  El caso es que tengo un perfil en una web de ésas de ligar y me pasan cosas curiosas cuando digo (porque lo pone en mi perfil, pero la gente no lee) que voy a clases de baile.

El otro día alguien que va a clases de Contact Improv (http://www.contactimprov.net/) me dijo esto:

“Yo creo que la gente que baila (o a lo mejor es mucho creer) tiene una mejor relación con su cuerpo y, sobre todo, encuentra un modo más sano de desconectar de la parte racional, que tanto daño nos hace. ¿No te parece?”

Pues no, no me parece.  No busco tener una mejor relación con mi cuerpo, sino concentrarme en algo durante un par de horas a la semana.  No es nada filosófico ni una meditación en movimiento ni creo que la parte racional nos haga tanto daño.  De hecho, sobre esa frase en concreto opino casi casi lo contrario.

Otro usuario me dijo “Tendrás cuerpo de bailarina”. En mi infinita simpatía le pregunté si eso era relevante.  No es el primero, ahora que recuerdo, que me dice algo parecido.  Hubo alguien que me dijo algo como “Seguro que pareces una pin-up bailarina”.  Aún estoy meditando (en movimiento) sobre ese concepto.

Tercera y última historia: Señor que me pregunta si para las clases de Bollywood voy “como salen en los vídeos de las películas, sexys”.  La única vez que actué caracterizada llevaba una trenza postiza sujeta al vestido con un imperdible (si no lo haces así, la trenza se levanta cuando giras y le puedes dar con ella en la cara a la compañera que baila al lado), la tikka pegada a la frente y más horquillas y laca de las que soy capaz de recordar.

De verdad que no sé yo qué idea tienen los varones heterosexuales blancos en edad de merecer de lo que son las clases de baile…  Se creerán que somos todas Priyanka Chopra.

Por cierto, necesitamos más gente para el grupo de Bollywood de los viernes.  No queremos que desaparezca, pero somos muy pocas y necesitamos que sea más grande y más estable.  Las clases son de 18:00 a 19:30h en Espacio India (c/ Arenal, 9, justo al lado de Sol) y Vinatha es una profesora estupenda.  Podéis visitar la página en Facebook y preguntar: https://www.facebook.com/Espacio-India-358778977616567/

 

Mujeres, tetas, camisetas y competencia.

Hace un tiempo leí el siguiente comentario en esta publicación en Facebook:

No sé ni por dónde empezar.
“Las tetas de una mujer de cuarenta y cinco no pueden competir con las de una chica de veinte.”
Pues empezamos bien, señores y señoras. ¿Quién dijo que era una competición? ¿Quién dijo que a todos los hombres les gusta el mismo tipo de mujer? ¿O el mismo tipo de tetas, para decirlo más claramente?
Sigo:
“Mi política de inversión es de un 10% en mi apariencia física, el resto lo invierto en otros activos más rentables a medio y largo plazo. Rentables para mi felicidad, me refiero.”
Bueno, cada mujer se organiza como quiere y un 10% no me parece poco, pero que la apariencia física no sea un activo rentable a medio y largo plazo es una opinión muy personal y un pelín clasista. Yo no me cuido demasiado, no me gasto una fortuna en productos de belleza, cuidado personal o como queráis llamarlo, ni invierto mucho tiempo en ello. Será porque me cunde. Pero sí me arreglo, busco siempre estar satisfecha de mi aspecto, cuidar mi imagen (la que sea, luego todo es opinable). En mi opinión contraponer cuidados con desarrollo intelectual (que supongo que es a lo que se refiere la mujer que hace el comentario con ese “activos más rentables a medio y largo plazo”) me parece frivolizar, igual que me lo parecería el comentario contrario.
En resumen, despreciar la belleza y los cuidados, valorar la juventud como un bien o una ventaja frente a la madurez es una forma de hacerse de menos como mujer madura, de justificar todas esas campañas tan agresivas con las mujeres sobre si tenemos que ser así o asá, no tener arrugas, estar monísimas a las seis de la mañana y tener unos cuerpos perfectos.
¿Estoy exagerando?