2016

2015 fue un año duro.  Empezó bien, pero le dio por torcerse y a mitad de año aquello ya no tenía remedio.  Un desastre a nivel laboral y un desastre tras otro a nivel personal.  Hubo intentos para enderezarlo, pero resultó imposible.

Hubo cosas buenas: me decidí a mudarme y me vine para el barrio en el que me apetecía vivir.  Me fui unos días en agosto a Peñíscola con un amigo y desconecté como hacía tiempo que necesitaba.  Vinieron mi hermana y la niña y lo pasamos muy bien.  Conocí gente, mandé gente a la mierda y tomé algunas decisiones, aunque luego me pillara el tren.

2016 empezó bastante bien.  Encontré trabajo muy pronto y aprendí a mandar a gente a la mierda.  A señores, principalmente.  Siempre es útil.

Ha sido el año de empezar en un sitio nuevo y adaptarse a costumbres, horarios y manías.  Si haces ese esfuerzo al principio, luego puedes ir por libre.  Si no lo haces, uf… nunca acabarás de encajar.  Y encajar es útil y necesario.

Pero ha sido un año duro también.  De repente me di cuenta de que no he nacido para estar satisfecha, de que siempre quiero algo más.  Si algo funciona en el plano personal, no funciona en el laboral, y si funcionan los dos no lo hacen por mucho tiempo.  Es una sensación de insatisfacción y frustación constantes que tengo que aprender a manejar o me pasaré la vida persiguiendo algo que ni siquiera sé qué es.  Ha sido el año de perder amigos, de renunciar, de saber que hay cosas que se rompen y que no tienen remedio, que no hay pegamento ni cura ni olvido ni nada.

Ha sido el año de conocer a personitas importantes.  Cada cual por sus motivos.  Personitas curiosas de las que te tocan un poco la patata.  Gente que te habla de lo que hace y te transmite ese no-sé-qué que le ponen, que consigue que quieras desesperadamente leer un libro, ver una película o aprender algo nuevo.  Gente que hace chistes muuuuuuuuy malos, dice tonterías muuuuuuuuy gordas y te hace llorar de risa.  Gente fácil de tratar, difícil de tratar, sincera, divertida.  Gente con problemas que aprovecha los recursos de los que dispone para tratar de sortearlos de forma inteligente.  Luego se les ven las costuras, como se nos ven a todos cuando se nos mira de cerca, pero hacen un esfuerzo que otras personas ni siquiera se plantean.

El año de la cercanía.  Eso es.

No querría otro año como éste, pero sin duda ha sido un año para no olvidar.

Feliz Año.

Vulnerabilidad

Hace unos meses me quedé sin trabajo.  Al final fue un período de tiempo muy corto, pero eso yo no podía saberlo.  Unos meses antes de eso, viendo que la situación económica del proyecto en el que estaba trabajando no tenía aspecto de remontar, decidí cambiar de trabajo antes de que, como finalmente sucedió, me acabaran despidiendo porque no podían pagarme.  Hasta aquí todo “normal”.  Si no entramos en los detalles (y no voy a entrar) es desagradable, pero nada raro, nada poco habitual.  Nada que no pueda pasarle al vecino o a tu prima.

Luego he tenido un par de conversaciones bastante peculiares.  Me llama la atención que hayan sido conversaciones con gente que trabaja en un sector sin crisis y con muuuuuuuuuuchas posibilidades de cambiar de trabajo.  Algo tendrá que ver.

Conversación número uno (transcripción literal)

  • Otra persona: ¿Y por qué te echaron?
  • Yo: Por falta de pasta para poder pagarme a mí y a la vez contratar a otra persona. El tema es que yo me quería ir, pero me echaron antes de poder hacerlo.
  • Otra persona: Pues mejor. Así por lo menos te llecas algo de dinero.  Si te hubieras ido tú no te hubieras llevado ni un duro.
  • Txus: Sí, eso ya lo sé. Pero que te echen cuando tu perfil no es precisamente de los más solicitados en el mercado es MUY jodido.
  • Otra persona: Pero si te querías ir.
  • Txus: Vale, vamos a dejarlo.

 

Empatía cero. Y percepción de la vulnerabilidad de la otra persona, cero.  Alguien que vive en su castillo, con sus colchones y sin guisante debajo.

Conversación número dos (dramatización)

  • Otra persona: Bueno, si no podían pagarte fue mejor que te echaran, porque si no, hubieras estado trabajando sin cobrar.
  • Txus: Es que nadie habló nunca de trabajar sin cobrar, yo hablaba de otra cosa. Además, si trabajas y no te pagan, puedes denunciar.
  • Otra persona: Pero mientras tanto no cobras.
  • Txus: Insisto, yo no hablaba de eso, sino de cambiar de trabajo.
  • Otra persona: Aun así de las dos opciones, es lo mejor que te pudo pasar.

Tres cuartos de lo mismo, pero con algún agravante que no voy a detallar.

¿En serio alguien cree que eso es lo mejor que se le puede decir a alguien de más de 40 años que se ha visto sin trabajo con un perfil para el que se pide de todo y se paga una miseria?  ¿En serio hay quien cree que eso es ánimo, consuelo o empatía?  ¿Eso es lo que le dirías a tu prima, a tu hermana, a tu mejor amiga, a tu colega, si le hubiera pasado lo mismo?  ¿Que podría ser peor?, ¿que se llevó dinero? (Me río del importe de mi indemnización por despido…) El día que algunos entiendan el concepto de vulnerabilidad les va a explotar la cabeza.

Postdata: Afortunadamente éstas han sido excepciones.  De las que pican, pero excepciones.  Muchísima gente ha estado a mi lado y me ha animado y ayudado de verdad, pero si no lo contaba me iba a dar algo.

Tengo trabajo.

Una entrada rápida para compartir con vosotros un motivo de alegría y también para dejar por escrito mi agradecimiento a mucha gente.
Tengo trabajo. Por fin. Tuve un trabajo en mayo y junio (ya llevaba entonces mucho tiempo en paro), pero no era algo que pudiera prorrogarse y en cuanto terminé se me volvió a caer el mundo encima y fue como si esa experiencia, que me encantó y de la que saqué grandes cosas y algún contacto profesional, nunca hubiera existido. Por eso digo “Por fin”. Bueno… Y porque es un contrato indefinido. Que me puedo ir a la puta calle mañana, sí, pero también puede que no.
He estado gran parte de este tiempo formándome, aprendiendo un segundo idioma extranjero. Me gustan los idiomas, no ha sido un esfuerzo terrible ni una tarea pesada, pero resulta frustrante adquirir nuevas capacidades y que pasen desapercibidas.
Y dicho esto y porque no quiero enredarme más voy con los agradecimientos:
A @ilse0001, porque si conseguí el trabajo anterior fue gracias a mi nivel de inglés y a que pensó en mí antes que en otra persona y por aguantar la chapa que le he dado estos días.
A @LaReciclante por pasarme ofertas de trabajo y por aguantar la charla que le metí el miércoles, el jueves y el viernes. Y el domingo anterior. Y seguro que algún otro día.
A @kinoscopio por darme ánimos siempre.
A mis amigos Cati y Paco porque sin ellos venir a Madrid hubiera sido mucho mucho mucho más difícil.
Al memo mayor del reino, aka @MonsieurLemoine y a la pelirroja más guapa del Twitter @anacarola23 por animarme siempre.
A mi último jefe, que habló tan bien de mí que el día que me lo pida le doy hasta mis ahorros.
A cualquiera que me haya animado cuando tenía una entrevista y consolado cuando no me cogían, sea quien sea y salga de donde salga.
A mi compañera de piso / medio hermana postiza por preguntar sólo de vez en cuando.
A mi amiga Rebe y a su amiga Carol gracias a quienes estuve en un proceso que no salió, pero que estuvo bien.
A mi hermana por aguantar alguna mala contestación cuando preguntaba sobre el tema.
Al tuerto más majo del mundo @oneeyedman porque no hay nada mejor que un tuerto que sea listo y te haga reír. Ah, sí, uno que te pase ofertas de trabajo y hable maravillas de ti. ^_^
A @yondemon, por no dejar de repetirme nunca que tenía un buen perfil, por decirme que tengo derecho a estar enfadada y de mal humor y que lo que necesito es apoyo de la gente que tengo cerca, por animarme hasta cuando no me dejo, por consolarme y por decirme las cosas que sé, pero que a veces olvido que sé. Y por no pensar nunca “¡Qué tía más pesada, joder!”
Y a mucha más gente: @brucknerite, @bolalg @OsQar (¡mucha suerte para ti!),@Laeme, @MissHonky, @mariajo, @rrosfel.
A @Calabazasaurio por pensar que yo sería una buena compañera de trabajo y recomendarme.
Y también muchas muchas muchas gracias al neovallecano más cabroncete que existe @vasconita. ¡Te quiero, perro!
Y a uno de mis mejores amigos, alguien a quien no siempre le resulta fácil estar ahí, alguien con quien no siempre me llevo bien pero sin quien todo sería más difícil.
Y a cualquiera que me haya hecho reír uno de esos días en los que las únicas ganas que tenía eran de matar gente.
Gracias y besos.