¿Qué por qué LaTeX? (Y ya de paso una cosita sobre los chistes fáciles).

Como ya sabéis, por la tabarra que doy, llevo unos meses trasteando con LaTeX, un programa de composición de textos.  Lo uso para las prácticas y estoy contenta, pero igual alguno (o igual no) os preguntáis cómo me dio por ahí.  Si no os lo preguntáis, no hace falta que sigáis leyendo.

Guiño

Había oído hablar de LaTeX pero no sabía muy bien lo que era hasta que un día mi jefe, el fan número 1 del tema, abrió un editor y me lo enseñó.  Entonces dije “Ah, ¡pero esto es lenguaje de marcado!”  No hay mucha más historia que ésa y si no hubiera sido porque le vi una aplicación práctica inmediata en las prácticas del Grado probablemente no me hubiera puesto a aprenderlo con tanto ahínco.  Al fin y al cabo aprender es un medio, no un fin en sí mismo.  Ya sea porque aprendes algo que te interesa o algo que te apetece, se trata de adquirir una habilidad y ver una evolución, no sólo de aprender.  La aplicación práctica me dio una motivación sin la cual tal vez lo hubiera dejado al cabo de unos días por pura falta de tiempo.

Cualquiera en una entrada con un título así os contaría las maravillas de LaTeX para textos cortos, largos, medianos, con imágenes, con tablas y con lo que sea.  No es mi intención, que seguramente los cuatro que me leáis seáis amigos interesados en mí a nivel personal o bien gente que ya sabe lo que es LaTeX y a la que poco le tengo que explicar.

Como experiencia estoy contenta, hay toneladas de documentación tanto en inglés como en español, la curva de aprendizaje es muy buena y para textos cortos como los que estoy redactando para las prácticas la complicación es mínima (mínima != inexistente).

Sobre la segunda parte del título, os cuento:

ODIO LOS PUTOS CHISTES FÁCILES DE CACA-CULO-PEDO-PIS.

LOS ODIO CON TODAS MIS FUERZAS.

Falso oso panda enfurecido
No sabéis la cantidad de veces que alguien ha hecho la bromita sobre si me voy a hacer Dominatrix o las risitas estúpidas de (supuestos) adultos que saben perfectamente lo que es y tienen el sentido del humor de un crío de cinco años chutado de azúcar.  Si ese sentido del humor me gustara, señores, contaría chistes de Jaimito.

¡Ay, qué a gusto me he quedado con esto último!

Y si alguien quiere que le eche una mano, que lo diga.  No soy una experta, pero a alguien que quiera empezar y no sepa por dónde le puedo ser útil.

Besos y cosas buenas para todos.

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