La espiral del silencio

Hace un par de semestres en la asignatura “Teorías de la comunicación” estudié una cosa llamada “espiral del silencio”. Se denomina así a una teoría política que explica cómo somos reacios a mantener o expresar nuestra postura si es distinta de la de la mayoría o de la del líder. Su autora la formuló en 1977 y podéis leer más información en este enlace.

Hace unos meses alguien a quien conozco hizo un comentario completamente “pun intended” en una conversación en la que se juzgaban y ridiculizaban gustos y prácticas sexuales. No lo hizo por defender a nadie, ya os digo que fue por darle en los morros a los bocazas de turno, pero como persona que alguna vez no ha defendido su postura, como persona que alguna vez ha pensado que era mejor estar callada, le agradecí su comentario aunque su finalidad no fuera “pura”. Se lo agradecí porque muchas veces he deseado poder cerrar bocas pero pocas veces me he atrevido.

Romper la espiral del silencio es importante, aunque no se trata de que todos lo hagamos, no se trata de que seamos imprudentes y nos arriesguemos a no encajar o a ser criticados duramente. No todo el mundo puede hacerlo ni todo el mundo tiene por qué hacerlo. No es eso. Se trata de que, si tenemos ánimos, fuerza, entereza o poca vergüenza, nos hagamos escuchar porque puede que alguien en ese grupo en el que estamos (sea un grupo de personas que comparten un espacio o una conversación en una red social) puede sentirse apoyado y comprendido. Se trata de defender una postura no sólo porque es la nuestra y la consideramos justa, sino porque es la de otros que no tienen nuestra voz o nuestra presencia de ánimo. Se trata de estar al lado del que no se atreve a estar.

Os dejo con una canción. Besos y abrazos.

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