Heteridad

Os voy a hablar de la heteridad. Es un palabro, ya lo sé. Mañana mismo hablo con la RAE.

La heteridad es la heterosexualidad entendida como alarde de masculinidad descontrolada. Como tener 15 años y pensar que tu ex es una guarra porque salió con otro dos días después de dejarte, pero con pelos en los huevos, independencia económica y estudios universitarios.

Se trata de dos individuos, los llamaremos individuo X e individuo Y, que cuando se juntan y/o tienen público, se comportan como si tuvieran algo que demostrar. Es más, se comportan demostrando algo: que se puede dar mucho asco. Cuando no están juntos o cuando nadie está ahí para “reírles las gracias”, las cosas no son así. Qué inesperado, ¿verdad?

Situaciones típicas:

  • Individuo X ve entrar a una mujer y dice “Uf, esa va a caer. Si no es hoy es mañana. A esa le echado el ojo y va a caer”.  Individuo Y responde algo en la misma línea, pongamos algo como “¡Qué dices, chaval!”, lo cual lleva a individuo X a reafirmarse con frases como “Te digo yo que sí, que esa cae”.
  • Individuo Y pregunta a individuo X acerca de sus planes para la noche del viernes, a lo que este último responde “Acabo de escribir a $mujer, sí, sí, ya he puesto el cebo” o alguna frase similar. Individuo Y se ríe y le da un codazo en plan colega.
  • Individuo Y cuenta que él e individuo X salieron un día y, por supuesto, las dos únicas mujeres del bar se dirigieron a ellos y no veas cómo iban y cómo estaban. Bueno, bueno, una cosa loquísima.
  • Individuo X, un día que tiene público, cuenta que una vez realizó tal o cual práctica sexual poco habitual y que fue flipante. Nadie, absolutamente nadie, le ha preguntado a individuo X sobre sus prácticas o preferencias, pero él decide ilustrarnos e informarnos por algún motivo que en realidad desconozco.

Hablamos de señores más cerca de los 35 que de los 15 a los que solo les falta decir “Aquella es una guarra y la otra es una puta”, como los chavales que cogen el bus en el polideportivo de Palomeras. Hablamos de señores que monopolizan cada conversación. Son los reyes de llamar la atención. No importa si tú ese día querías preguntarle a otra persona qué planes tiene para las vacaciones: te vas a enterar de si X e Y tienen planes para salir, beber o follar. Es que ya ni hablamos de la falta de respeto a las mujeres con las que tratan y a las mujeres en general, no hay el más mínimo asomo de respeto a nadie. Es un “Yo he venido aquí a hablar de mi polla” de manual.

Y podría mantenerme alejada, claro que sí, ¿pero por qué tengo yo que aislarme socialmente? ¿No sería mejor que fueran ellos los que aprendieran a comportarse? ¿Se darán cuenta algún día de la impresión ridícula que causan? Porque os comento: me niego a pensar que soy la única que piensa que dan pena. Probablemente soy la única que siente repugnancia, pero ese es otro tema.

Cualquier día se me acaba la paciencia y digo algo. Eso puede ser… curioso. Con cuidado, que es gente a la que tengo que ver todos los días sin mucho margen de elección, pero es que mi capacidad para soportar el asco es limitada.

¡¡¡No seáis así, niños!!!

Besos, abrazos y cositas buenas para todos.