2015: el trabajo no da la felicidad

A ver, ya sé que la frase es con el dinero y que el trabajo es un mal necesario, pero es mi blog y son mis juegos de palabras.

En 2015 y gracias a un contacto conseguí un trabajo. También descubrí que trabajar muchísimas horas es un anestésico maravilloso cuando todo a tu alrededor es un desastre. Por suerte me di cuenta de que ese no era el mejor camino y decidí cambiar un poco el rumbo. Me busqué algo que hacer que tuviera un horario programado como forma de obligarme a parar y a salir a mi hora.

También me mudé. Tuve mucha suerte porque conocía al chico que vivía antes en mi piso. Le seguía en redes sociales y leí que quería buscarse un piso más cerca del trabajo, así que lo hablamos y fue salir él y entrar yo.

Ese año se murió Elena, la mujer de mi padre. Algunos/as me habréis leído acerca de ella. Una mujer maravillosa, con carisma y capaz de llenar una habitación con su presencia. En 2014 le detectaron un cáncer y en 2015 se le reprodujo. Han pasado cuatro años y medio y aún la echo de menos. Tuve la suerte de verla unos pocos días antes y, aunque ya estaba muy malita, pasamos un ratito agradable en la medida de lo posible.

Ay, Elena, si vieras cómo me van las cosas ahora… nos podríamos alegrar juntas y, bueno, alguna sorpresa igual te llevabas.