Líneas rojas

A nivel personal ésta ha sido una semana decepcionante (y estamos a jueves, aún puede “mejorar”).

El lunes tuve que decirle a una persona que estaba siendo injusta con otra. Su respuesta fue que lo sabía y tenía derecho a tener rabietas. Me puse en modo zen (sorprendente en mí) y le dije que claro, que de acuerdo, que las disfrutara. La historia es demasiado larga y complicada para explicarla, pero básicamente es lo que os he contado. Cualquiera tiene derecho a ser mala persona y a decirlo, cualquiera tiene derecho a sentirse mal y a decirlo, pero ¿tener rabietas? No. No tenemos cinco años. No quiero gente así en mi vida, no quiero gente que se enrabieta con personas a las que quiero sabiendo que se comporta de forma injusta y gente que me mete en follones.  Adiós, bonita, tanta paz lleves como descanso dejas. Estoy segura de que eres una buena persona y me caes bien, pero yo tengo líneas rojas y tú has pisado una.

Ayer quedé con un amigo. Hacía tiempo que no nos veíamos y me apetecía.  Sin embargo de repente la conversación se torció. Salió el caso de la chica violada en los Sanfermines y empezamos a hablar del consentimiento. Yo dije que no decir que no no significa decir que sí y el comentario de mi amigo me resultó chocante. Traté de ponerle un ejemplo equiparable y el comentario fue más chocante todavía. Acabó diciéndome que si a él un negro (?) intentara violarlo no se dejaría y el tipo no lo conseguiría.  Ahí se me revolvió el estómago y se me cayó el ánimo a los pies. No tuve ganas de seguir explicándole nada y dije que no quería seguir con la conversación. Lo entendió y cambio de tema, pero a mí ya se me había quedado el cuerpo cortado y decidí que me quería ir a casa. Estaba triste, enfadada y sobre todo dolida. Cuandó nos despedimos le di dos besos y le dije “Un placer”. No tengo claro si estaba siendo irónica, pero sé que esa conversación marca un antes y un después, que ya estoy cansada de escuchar a señores hablar de cómo tenemos que comportarnos y de cómo ellos son el patrón a seguir. Casi me da más asco ese comentario que el típico “¿Es que a quién se le ocurre irse con un desconocido?”

No tengo muy claro que haré si alguna de esas dos personas me vuelve a hablar, pero sí tengo claro que lo que pienso y siento ahora no es pasajero, que no es un mosqueo que se me vaya a pasar en unos días o hablando sobre el tema. Es algo más duradero.

A ver si de aquí al domingo no se me jode ninguna amistad más, que a este paso le voy a deber amigos a la vida.

Trayectos

Hubo una temporada, sé que fue en esta vida y no en otra, en el que Las Suertes – Nueva Numancia era un trayecto de ida. Un tiempo después la casualidad y las cosas de la vida hicieron que acabará viviendo precisamente en Nueva Numancia. Nueva Numancia – Las Suertes se convirtió entonces en un trayecto de ida y el inverso, en un trayecto de vuelta. El Ensanche no es un barrio al que le tenga mucho cariño, así que no suelo ir mucho por allí, pero a veces cuando lo hago, cuando cojo el metro para volver a casa, me entra una sensación curiosa, una tristeza, una derrota, un abatimiento, un recuerdo de tiempos que tuvieron cosas más bonitas, más ingenuas, más fáciles.
Ojalá no tener memoria.

Minipropósitos y cosillas

Ayer se me ocurrió que podía hacer una lista de cosas asequibles que aprender y ponerlas aquí.  No tienen por qué ser especialmente útiles, pero en el caso de que no lo sean, sí deben ser sencillas porque no tengo mucho tiempo.  Aprender es un medio (ya lo dije en la entrada sobre LaTeX) no un fin en sí mismo, así que si algo es útil puedo dedicarle más tiempo, pero si es sólo una curiosidad y no avanzo o me consume demasiado tiempo, acabaré dejándolo.  Además, me apetece adquirir cierta metodología porque tengo la mala costumbre de querer resultados en los primeros cinco minutos y, claro, así pasa que uso un programa, pero no sé sacarle partido.

Poco a poco, Txus, que te embalas.

A toda velocidad

Venga, la lista.  No son propósitos de año nuevo ni nada así, sino algo más general a corto, medio y largo plazo.

  • Cultivar la paciencia para leer documentación.  Imprescindible.

Niño impaciente

  • Trastear un poco más con el RFC5545, que son las especificaciones para calendarios en Internet.  Me dio por ahí con el calendario de la UOC.  Cuando lo importas a Google Calendar te monta un sin dios muy majo con las fechas y las horas.  Me puse a mirar qué modificaciones se podían hacer y vi cosas muy chulas y muy asequibles, como por ejemplo establecer la duración de un evento.  Sí, es un poco frikada, pero mola.
  • Trastear con Biblatex y en general con los estilos bibliográficos, para aprender cómo se definen y generan.  Aunque no me vaya a dedicar a generar mis propios estilos (demasiados hay ya…) me parece chulo ver cómo se extrae la información y cómo se aplica el formato.  Tratando de instalar y de hacer funcionar algunos estilos he aprendido bastante sobre cómo funciona Biblatex (archivos bbx, cbx y lbx) y me apetece curiosear un poco más.
  • Aprender los atajos de teclado de las aplicaciones y sistemas operativos que uso con más frecuencia.  Va un poco en línea con la introducción: adquirir cierta metodología y sacar partido a las cosas que más uso, etc.  No me refiero a Ctrl+C o Ctrl+V, sino a atajos para compilación rápida en LaTeX, atajos para seleccionar un rango en una hoja de cálculo, cambiar de hoja de un libro, ver todas las aplicaciones abiertas, etc.  Éste podría ser el minipropósito más práctico y más asequible.
  • Aprender a manejar mejor Ubuntu (¡¡por consola, obviamente!!).  Hubo un tiempo en el que sabía hacer cosas por consola, pero ahora las tengo casi olvidadas y me parece una pena.  No sabría contestaros a la pregunta “¿Por qué usas Ubuntu?” así que no me la hagáis.
  • Dar algo de dinero al Tex Users Group.  Esto ni es un propósito técnico ni es nah, pero me apetece. Hago un uso constante de LaTeX y no me cuesta ni un euro, ¿qué menos que reconocer el trabajo de la única forma posible?  Si tuviera la capacidad para diseñar algo yo misma o pudiera ayudar a los usuarios que tienen preguntas o dudas, lo haría, pero en estos momentos mi única aportación posible es económica.  Pero nunca sé qué cantidad donar. ACTUALIZACIÓN: ya les di dinerito, en concreto 50 €. A lo mejor os parece mucho, pero si os explico cuánto uso LaTeX, cuántas consultas hago en Tex StackExchange y cuánta documentación busco no os parecerá tanto dinero.
  • Aprender a usar un software de control de versiones.  Para eso tendría primero que ver si me resulta útil, pero creo que más tarde o más temprano será así.
  • Mejorar mi capacidad de abstracción.  Alguien me dijo una vez que no es que no la tenga, sino que la aplico a otros campos que no son la programación (que es algo que me encantaría aprender, pero para lo que me confieso un poco inútil).  Y es cierto.  Soy administrativa y tengo que hacer un seguimiento de los proyectos, especialmente de la parte económica.  Eso implica tener en cuenta muchos factores y tener una visión global del proyecto y de la información que se me va a solicitar, cosa que sería imposible sin capacidad de abstracción, pero me apetece mucho poder aplicarla en otros campos, como ¿ya lo había dicho antes? la programación.

Y creo que por este tipo de cosas es por las que mis compañeros y mis amigos me dicen que soy una friki.  No sé de dónde sacan eso…

chico que se encoge de hombros

 

Si tenéis propósitos similares y me los queréis contar, dadle a los comentarios.  Si os apetece sugerirme algo, lo mismo.

Besos, cosas buenas y una canción de un grupazo.

 

¿Qué por qué LaTeX? (Y ya de paso una cosita sobre los chistes fáciles).

Como ya sabéis, por la tabarra que doy, llevo unos meses trasteando con LaTeX, un programa de composición de textos.  Lo uso para las prácticas y estoy contenta, pero igual alguno (o igual no) os preguntáis cómo me dio por ahí.  Si no os lo preguntáis, no hace falta que sigáis leyendo.

Guiño

Había oído hablar de LaTeX pero no sabía muy bien lo que era hasta que un día mi jefe, el fan número 1 del tema, abrió un editor y me lo enseñó.  Entonces dije “Ah, ¡pero esto es lenguaje de marcado!”  No hay mucha más historia que ésa y si no hubiera sido porque le vi una aplicación práctica inmediata en las prácticas del Grado probablemente no me hubiera puesto a aprenderlo con tanto ahínco.  Al fin y al cabo aprender es un medio, no un fin en sí mismo.  Ya sea porque aprendes algo que te interesa o algo que te apetece, se trata de adquirir una habilidad y ver una evolución, no sólo de aprender.  La aplicación práctica me dio una motivación sin la cual tal vez lo hubiera dejado al cabo de unos días por pura falta de tiempo.

Cualquiera en una entrada con un título así os contaría las maravillas de LaTeX para textos cortos, largos, medianos, con imágenes, con tablas y con lo que sea.  No es mi intención, que seguramente los cuatro que me leáis seáis amigos interesados en mí a nivel personal o bien gente que ya sabe lo que es LaTeX y a la que poco le tengo que explicar.

Como experiencia estoy contenta, hay toneladas de documentación tanto en inglés como en español, la curva de aprendizaje es muy buena y para textos cortos como los que estoy redactando para las prácticas la complicación es mínima (mínima != inexistente).

Sobre la segunda parte del título, os cuento:

ODIO LOS PUTOS CHISTES FÁCILES DE CACA-CULO-PEDO-PIS.

LOS ODIO CON TODAS MIS FUERZAS.

Falso oso panda enfurecido
No sabéis la cantidad de veces que alguien ha hecho la bromita sobre si me voy a hacer Dominatrix o las risitas estúpidas de (supuestos) adultos que saben perfectamente lo que es y tienen el sentido del humor de un crío de cinco años chutado de azúcar.  Si ese sentido del humor me gustara, señores, contaría chistes de Jaimito.

¡Ay, qué a gusto me he quedado con esto último!

Y si alguien quiere que le eche una mano, que lo diga.  No soy una experta, pero a alguien que quiera empezar y no sepa por dónde le puedo ser útil.

Besos y cosas buenas para todos.

Bromas, sarcasmo y comentarios en Facebook

El jueves un amigo compartió en Facebook un artículo sobre los “nómadas digitales”.  Un estilo de vida perfectamente respetable, no diré que no, pero como sucede muchas veces en tecnología y negocios, un nicho perfecto para vendehumos y para el postureo.  Pero no es ése el tema.

Se inició un debate a raíz de mi comentario sobre el postureo y rápidamente una persona empezó a hacer comentarios que se podrían calificar de “salidas de pata de banco“, comentarios supuestamente en tono irónico o burlón.  Yo los ignoré, puesto que el debate me interesaba y había otras personas defendiendo sus posturas con bastante solvencia.  Sin embargo, de repente y tras varios comentarios en los que yo seguía defendiendo mi postura, sucedió esto:

“Txus es asi:
Feminismo? Weeee hay que destruir el sistema patriarcal que nos gobierna, abajo el la tradicion machista, cambiemos las cosas de raiz, libertad para las domingas en domingo!
Trabajo en remoto? Esos son unos niños de papa (solo pijos, no hay pijas aqui) Una temporada cogiendo zanahorias les daba yo…

Es sabido que el amigo que tanto el amigo que compartió el artículo como yo misma somos abiertamente feministas y bastante combativos y en el pasado hemos mantenido con esa persona algún debate sobre el tema en el que han abundado los comentarios absurdos y el ninguneo y he echado en falta alguna aportación constructiva.  Más o menos como en esta conversación.

Los que me conocéis sabréis que por lo general no suelo entrar al trapo con personas que conozco.  Conozco a la persona que hizo el comentario y hemos sido parte de un equipo de trabajo durante un tiempo, pero no tengo tanta confianza como para decir “Te estás pasando”.  Pero ese comentario fue la gota que colmó el vaso y decidí que no me podía callar, que el hecho de que fuera una conversación pública en la que se ridiculizaran sin ningún tipo de reparo mis opiniones no era algo que pudiera o debiera deja pasar, que ese uso del sarcasmo estaba totalmente fuera de lugar, así que respondí públicamente lo siguiente:

Mira, viendo que tu estrategia es ridiculizar y desautorizar voy a dejar de responder a tus comentarios. Cuando sepas defender tu postura de forma inteligente y prescindiendo del sarcasmo y la burla (que no de la ironía), me avisas y seguimos debatiendo.
Que pases una excelente tarde.”

Se lo comenté a un amigo que me conoce bien y me dijo “Lo que habrá tenido que ser para que respondas así”.

Pero la historia no terminó ahí.  Esa persona no hizo ningún comentario más, ni una disculpa, ni un “igual me he pasado” o un “creo que me he explicado mal” o un “¿Te ha molestado?”.  Al cabo de un rato me escribió un mensaje directo por Twitter, pero no para disculparse, decir que había sido un malentendido ni nada parecido, sino para decirme que me desenfadara y que no le tomara en serio.

“OIGA USTED, se desenfada pero a la de ya! Y deje de tomarme en serio de una puñetera vez, no se lo digo mas!”

Aham.

Es decir, la culpa es mía.  Soy yo la que no se interpretar las cosas, la que no sabe detectar una broma.  Él (sí, es un tío) sólo se dedica a bromear y a ser un incomprendido.  Intentaría creérmelo si no fuera porque es la segunda vez que pone como excusa el “estaba bromeando” cuando yo digo que algún comentario me ha molestado.   Es muy fácil abrir la boquita, despotricar, criticar y luego decir que era una broma.  El gilipollas de Schrödinger, que se excusa en el sarcasmo y las gracietas cuando la otra persona se revuelve.

Estimado, el sarcasmo no es para todo el mundo.  Hay que saber utilizarlo y tú vas por la vida dejando claro que no sabes.  Busca en Coursera o en EdX a ver si hay algún curso y luego vuelves.

Fascistas sexys en tu zona

A lo mejor el título es un poco cazavisitas, no lo sé.

Ayer a una hora bastante intempestiva entré en una página de ligues y visité el perfil de uno de los usuarios que habían visto el mío.  La web en cuestión te muestra una foto principal, unas etiquetas y unos textos escritos por cada usuario.  El de este señor en concreto decía lo siguiente:

Screenshot_20170413-042023~2

Screenshot_20170413-042023~3

Al principio me quedé sorprendida.  Dudaba si era o no un ejemplo de Poe, parecía demasiado obvio para ser irónico, pero a la vez me resultaba extraño encontrar a alguien que se definiera así mismo como fascista con tanta naturalidad.  En las redes sociales abundan los perfiles fascistas, es cierto, pero por explicarlo de alguna manera, en las redes sociales uno se expresa continuamente y las certezas sobre la ideología que profesa se van aclarando conforme se escribe.  En una aplicación de contactos uno da una única impresión, tiene una única oportunidad para ser recordado u olvidado.

El caso es que seguía sintiendo curiosidad.  No por el individuo, sino por su ideología, por saber si realmente era así como se describía en palabras, así que miré las fotos con más detenimiento y ahí ya fue cuando flipé.  ¿Sabéis quién es Josué Estébanez?  Es el exmilitar condenado por el asesinato de un menor antifascista en Madrid en 2007.  Y el individuo que vio mi perfil llevaba una camiseta con el lema “Josué libertad”.  Hay varios grupos de apoyo a Josué Estébanez, todos abiertamente fascistas.  Todos.  No los enlazo porque ya bastantes visitas les di ayer.

Otro detalle, el nombre de usuario del individuo tiene que ver con el intento de golpe de estado del partido nacional socialista en 1923.

Todo muy icónico.

Lo que me preocupa no es que exista gente así porque es algo que no se puede evitar.  Lo que me acojona realmente es la sensación de impunidad, la falta de pudor y de reparo, la ostentación con la que muestran su ideología.  Y su ideología no es cualquiera, sino el supremacismo blanco, el racismo, la xenofobia, la discriminación y el uso de la violencia y la intimidación.  Se exhiben porque saben que pueden hacerlo, que no les va a pasar nada.  En 2009, cuando se condenó por asesinato a Josué Estébanez, ¿hubiera colgado este individuo esa foto en una web de contactos?  Pues en 2017 le parece muy normal hacerlo.

Y eso da mucho mucho mucho miedo.

Actualización: acabo de denunciar el perfil a la web que lo aloja dándoles algunos datos básicos e invitándoles a contactar conmigo si necesitan alguna aclaración.  No tengo ni idea de si suelen tomar medidas o notificarlas si las toman, pero hecho está.

Hombrecitos despechaditos o qué no hacer cuando te dicen que no interesas

Mi mejor amigo dice que tengo que dejar las páginas de ligues.  No sé, igual sería mejor que las dejaran los idiotas.  Lo que no sé si entonces quedaría alguien.

Os cuento:

Estaba teniendo una conversación que ni fu ni fa y, bueno, decido que lo mejor es que ninguna de las partes siga perdiendo el tiempo así que escribo el mensaje “estándar”, que dice más o menos “Esta conversación no funciona, así que mejor lo dejamos aquí. Que vaya todo muy bien.”  Recibo por respuesta algo como “Bla bla bla, es una pena. Me apetecía mucho conocerte, bla bla bla”. Hasta aquí todo bien, dentro de lo esperado.  Pero llegamos a esta parte:

“Hay que hacer las cosas con pasión, lo que se llama “en estado de flujo”, sino la vida se convierte en algo tedioso y sin sentido.”


via GIPHY

Tengo un problema con este tipo de comentarios, ¿sabéis? Me resultan irritantes.  El hombrecillo despechado que no sabe aceptar que no resulta interesante me puto pone de los nervios.  Y yo de los nervios me pongo muy tocapelotas, sobrada, whatever.  Así que le suelto un “Pues como despedida me ha quedado más elegante la mía, que al menos no he ido a decirte cómo tienes que hacer las cosas.  La pasión que yo le ponga a lo que sea es, por sorprendente que parezca, asunto mío.”  El tema de los consejos vitales lo dejamos para otro día.  Aunque se lo dije, que yo no le había pedido ningún consejo y que se lo podía ahorrar.

La conversación siguió varios mensajes más hasta que me aburrí.  Al parecer se había esforzado mucho en que la conversación funcionara y no podía morirse sin decírmelo, no fuera a ser que sus “méritos” no recibieran el oportuno y merecido reconocimiento.  Discutir con gente que no me importa un pimiento me aburre con cierta rapidez.  Es como los gatos jugando con los bichillos: un rato está bien, pero luego hay más mundo que ver.


via GIPHY

En serio, varones heterosexuales en edad de merecer, si una chica os rechaza no os pongáis despechaditos, que la chica puedo ser yo y os pueden dar más palos que a una estera.

El caso es que estas conversaciones me resultan también algo indignantes, a medio camino entre el insulto a la inteligencia y la frustración, y me dejan algo de mal cuerpo.  No tiene mucho sentido, pero así es.  Bueno, si lo tiene, pero es algo que voy a dejar para otro día que me dé por escribir.

A todo esto: voy a cambiar de táctica.  A partir de ahora, despedida (por lo de no perder las formas) y bloqueo inmediato, así me ahorro los lloros.  A llorar a las faldas de vuestra mamá.

Si os han pasado mierdas similares podéis contárselas al mundo en los comentarios.  Otro día os cuento más historias.

Cosas que me pasan cuando digo que voy a clases de baile

Voy a clases de flamenco y de Bollywood y empecé a ir a ambas por una mezcla de casualidad y curiosidad.  Poco a poco me fui enganchando y ahí sigo.  El caso es que tengo un perfil en una web de ésas de ligar y me pasan cosas curiosas cuando digo (porque lo pone en mi perfil, pero la gente no lee) que voy a clases de baile.

El otro día alguien que va a clases de Contact Improv (http://www.contactimprov.net/) me dijo esto:

“Yo creo que la gente que baila (o a lo mejor es mucho creer) tiene una mejor relación con su cuerpo y, sobre todo, encuentra un modo más sano de desconectar de la parte racional, que tanto daño nos hace. ¿No te parece?”

Pues no, no me parece.  No busco tener una mejor relación con mi cuerpo, sino concentrarme en algo durante un par de horas a la semana.  No es nada filosófico ni una meditación en movimiento ni creo que la parte racional nos haga tanto daño.  De hecho, sobre esa frase en concreto opino casi casi lo contrario.

Otro usuario me dijo “Tendrás cuerpo de bailarina”. En mi infinita simpatía le pregunté si eso era relevante.  No es el primero, ahora que recuerdo, que me dice algo parecido.  Hubo alguien que me dijo algo como “Seguro que pareces una pin-up bailarina”.  Aún estoy meditando (en movimiento) sobre ese concepto.

Tercera y última historia: Señor que me pregunta si para las clases de Bollywood voy “como salen en los vídeos de las películas, sexys”.  La única vez que actué caracterizada llevaba una trenza postiza sujeta al vestido con un imperdible (si no lo haces así, la trenza se levanta cuando giras y le puedes dar con ella en la cara a la compañera que baila al lado), la tikka pegada a la frente y más horquillas y laca de las que soy capaz de recordar.

De verdad que no sé yo qué idea tienen los varones heterosexuales blancos en edad de merecer de lo que son las clases de baile…  Se creerán que somos todas Priyanka Chopra.

Por cierto, necesitamos más gente para el grupo de Bollywood de los viernes.  No queremos que desaparezca, pero somos muy pocas y necesitamos que sea más grande y más estable.  Las clases son de 18:00 a 19:30h en Espacio India (c/ Arenal, 9, justo al lado de Sol) y Vinatha es una profesora estupenda.  Podéis visitar la página en Facebook y preguntar: https://www.facebook.com/Espacio-India-358778977616567/

 

Hace mil vidas

Anoche me metí en la cama y, por una razón que desconozco, empecé a leer los correos y mensajes de entonces.  Estaba segura de que las cosas habían sucedido como yo las recordaba, así que no buscaba una confirmación, sino recordar con algo de soporte textual.  No están todos, pero los que están son suficientes.  No están los peores, no están los del desastre.  Afortunadamente.

Hace cinco, no, seis, casi siete años de aquello. Hace mil vidas.

Teníamos todos los números para que saliese mal.  Ingenuos y estúpidos.

Aunque hubiera podido salir bien, hubiéramos podido ser grandes.

No sé a ti, pero a mí todo aquello me rompió y nunca he conseguido juntar todos los trozos.  Me temo que tú ya venías roto de antes, pero eso no voy a poder confirmarlo.  Y casi que es mejor así.  Total, ya no queda nada de lo que eras antes.

Tanto para nada.

2016

2015 fue un año duro.  Empezó bien, pero le dio por torcerse y a mitad de año aquello ya no tenía remedio.  Un desastre a nivel laboral y un desastre tras otro a nivel personal.  Hubo intentos para enderezarlo, pero resultó imposible.

Hubo cosas buenas: me decidí a mudarme y me vine para el barrio en el que me apetecía vivir.  Me fui unos días en agosto a Peñíscola con un amigo y desconecté como hacía tiempo que necesitaba.  Vinieron mi hermana y la niña y lo pasamos muy bien.  Conocí gente, mandé gente a la mierda y tomé algunas decisiones, aunque luego me pillara el tren.

2016 empezó bastante bien.  Encontré trabajo muy pronto y aprendí a mandar a gente a la mierda.  A señores, principalmente.  Siempre es útil.

Ha sido el año de empezar en un sitio nuevo y adaptarse a costumbres, horarios y manías.  Si haces ese esfuerzo al principio, luego puedes ir por libre.  Si no lo haces, uf… nunca acabarás de encajar.  Y encajar es útil y necesario.

Pero ha sido un año duro también.  De repente me di cuenta de que no he nacido para estar satisfecha, de que siempre quiero algo más.  Si algo funciona en el plano personal, no funciona en el laboral, y si funcionan los dos no lo hacen por mucho tiempo.  Es una sensación de insatisfacción y frustación constantes que tengo que aprender a manejar o me pasaré la vida persiguiendo algo que ni siquiera sé qué es.  Ha sido el año de perder amigos, de renunciar, de saber que hay cosas que se rompen y que no tienen remedio, que no hay pegamento ni cura ni olvido ni nada.

Ha sido el año de conocer a personitas importantes.  Cada cual por sus motivos.  Personitas curiosas de las que te tocan un poco la patata.  Gente que te habla de lo que hace y te transmite ese no-sé-qué que le ponen, que consigue que quieras desesperadamente leer un libro, ver una película o aprender algo nuevo.  Gente que hace chistes muuuuuuuuy malos, dice tonterías muuuuuuuuy gordas y te hace llorar de risa.  Gente fácil de tratar, difícil de tratar, sincera, divertida.  Gente con problemas que aprovecha los recursos de los que dispone para tratar de sortearlos de forma inteligente.  Luego se les ven las costuras, como se nos ven a todos cuando se nos mira de cerca, pero hacen un esfuerzo que otras personas ni siquiera se plantean.

El año de la cercanía.  Eso es.

No querría otro año como éste, pero sin duda ha sido un año para no olvidar.

Feliz Año.