El año de perder y encontrar.

He intentado hacer una pequeña introducción a esta entrada pero lo que se me ha ocurrido no me ha convencido, así que vamos con lo realmente importante:
2014 ha sido el año de pasar por encima de los estándares, el año de descubrir que al final lo que uno tiene que hacer es intentar estar lo más a gusto posible.
Ha sido el año de descubrir las debilidades de los demás y dejarles ver las mías, el año de confiar en las reacciones de la gente más cercana, el año de comprobar empíricamente que hay gente que no paga sus frustraciones con quienes tiene más cerca.
El año de encontrar trabajo y saber que no estaba tan oxidada como en algún momento me planteé que podía estar. El año de dejar un trabajo por pura dignidad, de no hundirme y de conseguir otro que tiene una pinta estupenda. Perder y encontrar.
El año de que alguien rompiera conmigo. El año del Nestea de maracuyá y el vestido amarillo. El año de soltar una chapa terrible en forma de “Mira, una lista de manías, rollos, historias y similares. No digas que no te avisé.” Perder y encontrar.
El año de saber que unas relaciones te preparan para otras. Perder y encontrar.
El año de la bici y de confirmar que soy más cabezota que miedosa. El año del Mundial de Ciclismo, la foto con Rui Costa, el bidón de Fabian Cancellara y las bicis de profesionales pasando a veinte centímetros de mí.
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El año en el que dejó de darme miedo cruzar los pasos elevados que hay por encima de las autopistas (cómo éste o éste otro). No es que me haga mucha gracia el último, pero al menos puedo cruzarlo.
El año de las quedadas que se nos van de las manos. El año de quedar para comer y volver a casa más de doce horas después. ¡No pongo fotos para proteger la identidad de los implicados! ¿A quién quiero engañar? ¡Ahí va la foto!
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El año en el que yo volví a ser yo.
Gracias a todos.

¡Ah, que el porno es malo!

Ha aparecido un enlace en mi TL que hablaba del famoso libro de las famosas sombras éxito de ventas y todas esas cosas. No es que el artículo me interesara demasiado, pero sí uno de los enlaces que había al final del mismo y que trata de relacionar porno, violencia y sociedad y que podéis leer aquí. Y no sé yo si hay quien le está dando demasiadas vueltas al tema.
Me explico:
La autora o autor de este artículo se plantea si excitarnos con el porno convencional no es tener interiorizada una sexualidad o una forma de plantear las relaciones que utilizan a la mujer de forma y no es asumir la validez de esa violencia.
¿Es que ahora tenemos que excitarnos con algo políticamente correcto, igualitario y guay?
¿Seguro que eso es lo más importante? ¿Seguro que lo más importante de todo es lo que NO nos debería gustar? Soy mujer, soy feminista, soy consciente de la situación actual de la mujer en la sociedad y me gusta un cierto grado de brusquedad en las prácticas sexuales. ¿Eso me hace menos feminista? ¿Me convierte en víctima de un poder oculto que reprime la auténtica sexualidad de las mujeres? ¿No será que soy una mujer adulta que decide qué sexualidad practica y con quién de forma libre y consciente?
El problema no está en lo que nos excita o nos deja de excitar, en si nos depilamos o no lo hacemos o en si nos dejamos llevar por unos estereotipos. Está en si lo hacemos conscientemente y sin culpas o en si nos dejamos manipular o arrastrar. Está en la inexistente educación sexual en las escuelas y en si los padres enseñan a sus hijos e hijas que lo importante de las prácticas sexuales es que sean consentidas y orientadas a que ambos disfruten, no a lo que se haga en ellas. A lo mejor es que los chavales construyen sus experiencias sexuales en torno al porno, sin ningún tipo de orientación externa.
¿Que te gusta que te aten?, adelante. ¿Que fantaseas con sentarte en la cara de un señor con barba?, pues date el gusto. Que nadie venga a cuestionar tus gustos sexuales o a decirte que tu forma de entender tu sexualidad podría ser incorrecta, violenta, fea, convencional porque no se ajusta a una forma de entender la vida menos violenta, con más igualdad o qué sé yo, porque eso no es más que otra forma de represión y un paso atrás. Como el que acaban de dar el Reino Unido.

Mujeres, tetas, camisetas y competencia.

Hace un tiempo leí el siguiente comentario en esta publicación en Facebook:

No sé ni por dónde empezar.
“Las tetas de una mujer de cuarenta y cinco no pueden competir con las de una chica de veinte.”
Pues empezamos bien, señores y señoras. ¿Quién dijo que era una competición? ¿Quién dijo que a todos los hombres les gusta el mismo tipo de mujer? ¿O el mismo tipo de tetas, para decirlo más claramente?
Sigo:
“Mi política de inversión es de un 10% en mi apariencia física, el resto lo invierto en otros activos más rentables a medio y largo plazo. Rentables para mi felicidad, me refiero.”
Bueno, cada mujer se organiza como quiere y un 10% no me parece poco, pero que la apariencia física no sea un activo rentable a medio y largo plazo es una opinión muy personal y un pelín clasista. Yo no me cuido demasiado, no me gasto una fortuna en productos de belleza, cuidado personal o como queráis llamarlo, ni invierto mucho tiempo en ello. Será porque me cunde. Pero sí me arreglo, busco siempre estar satisfecha de mi aspecto, cuidar mi imagen (la que sea, luego todo es opinable). En mi opinión contraponer cuidados con desarrollo intelectual (que supongo que es a lo que se refiere la mujer que hace el comentario con ese “activos más rentables a medio y largo plazo”) me parece frivolizar, igual que me lo parecería el comentario contrario.
En resumen, despreciar la belleza y los cuidados, valorar la juventud como un bien o una ventaja frente a la madurez es una forma de hacerse de menos como mujer madura, de justificar todas esas campañas tan agresivas con las mujeres sobre si tenemos que ser así o asá, no tener arrugas, estar monísimas a las seis de la mañana y tener unos cuerpos perfectos.
¿Estoy exagerando?

Dignidad.

He dejado el trabajo. Sí, habéis leído bien. “¡Hala! ¡Estás loca!” Sí, puede que lo esté, pero además de estar loca tengo dignidad como persona y como profesional. Y sí, es una locura, pero en dos meses he aguantado desplantes y desprecios suficientes como para saber que esa dignidad que mencionaba es algo que tengo que valorar y cuidar.
Alguno me dirá “Es que los jefes son así…” Pues no, querido amigo, no todos los jefes son así, ni se les debería permitir. No todos los jefes te dicen “Eso es que no sabes” cuando no les das la respuesta que quieren. No todos los jefes tienen tres cambios de humor al día y no todos los jefes te dicen que “La lías” cuando no están contentos, cuando te equivocas o simplemente cuando no han leído la información que has enviado en un correo electrónico. Puedo aguantar los cambios de humor, pero los desprecios se van acumulando hasta que un día decides que no pasas ni uno más.
Nunca pensé en quedarme en ese trabajo, la verdad. Mis dos entrevistas fueron un poco surrealistas y muy significativas, pero mi idea original era adquirir experiencia como secretaria de dirección, que es un puesto nuevo para mí, y hacer contactos para poder buscar un empleo mejor. Me apena bastante que las cosas no hayan salido así, pero aguantar más desplantes, más malas caras y más salidas de tono dejó de ser una opción hoy a las doce y media.
Deseadme suerte.

Me voy al Mundial.

Hace unos años, cuando Ponferrada salió designada como sede del Mundial de Ciclismo 2014, pensé que me gustaría ir. La entrada a los eventos del mundial es gratuita, así que lo único que tenía que organizar era el viaje y la estancia. Y un día vi un tuit en el que se informaba de que la organización del mundial buscaba voluntarios.
Tengo claro que eso del voluntariado en los eventos deportivos es algo que se hace para ahorrarse sueldos, pero digamos que estaba dispuesta a hacer una excepción a cambio de vivir desde dentro un Mundial de Ciclismo, así que me inscribí. Además estaba en paro y con pocas perspectivas de que eso cambiara y tener marcada una fecha en el calendario (aparte de la de sellar) era una buena idea.
Al final la parte laboral se ha arreglado, tengo trabajo y “sólo” puedo ir como voluntaria este fin de semana y el próximo, que tampoco está tan mal.
Llego a Ponferrada a las 5 de la mañana del sábado. La Oficina del Voluntario no abre hasta las 7 y a las 8 nos dan las acreditaciones del Área de Información. El lunes voy a llegar arrastrándome a la oficina, pero seguro que vale la pena.
Pinchando aquí podéis acceder al canal de YouTube de la Unión Ciclista Internacional, que seguramente retransmita la mayor parte de las pruebas (sino todas).
Este fin de semana es la prueba contrarreloj por equipos, tanto masculina como femenina.
Y si vais a estar por allí, decidme “¡Hola!”
P.D.: Es una lástima no poder desdoblarme e ir también a Unibike. Y perderme la contrarreloj masculina, que es el miércoles.

Tengo trabajo.

Una entrada rápida para compartir con vosotros un motivo de alegría y también para dejar por escrito mi agradecimiento a mucha gente.
Tengo trabajo. Por fin. Tuve un trabajo en mayo y junio (ya llevaba entonces mucho tiempo en paro), pero no era algo que pudiera prorrogarse y en cuanto terminé se me volvió a caer el mundo encima y fue como si esa experiencia, que me encantó y de la que saqué grandes cosas y algún contacto profesional, nunca hubiera existido. Por eso digo “Por fin”. Bueno… Y porque es un contrato indefinido. Que me puedo ir a la puta calle mañana, sí, pero también puede que no.
He estado gran parte de este tiempo formándome, aprendiendo un segundo idioma extranjero. Me gustan los idiomas, no ha sido un esfuerzo terrible ni una tarea pesada, pero resulta frustrante adquirir nuevas capacidades y que pasen desapercibidas.
Y dicho esto y porque no quiero enredarme más voy con los agradecimientos:
A @ilse0001, porque si conseguí el trabajo anterior fue gracias a mi nivel de inglés y a que pensó en mí antes que en otra persona y por aguantar la chapa que le he dado estos días.
A @LaReciclante por pasarme ofertas de trabajo y por aguantar la charla que le metí el miércoles, el jueves y el viernes. Y el domingo anterior. Y seguro que algún otro día.
A @kinoscopio por darme ánimos siempre.
A mis amigos Cati y Paco porque sin ellos venir a Madrid hubiera sido mucho mucho mucho más difícil.
Al memo mayor del reino, aka @MonsieurLemoine y a la pelirroja más guapa del Twitter @anacarola23 por animarme siempre.
A mi último jefe, que habló tan bien de mí que el día que me lo pida le doy hasta mis ahorros.
A cualquiera que me haya animado cuando tenía una entrevista y consolado cuando no me cogían, sea quien sea y salga de donde salga.
A mi compañera de piso / medio hermana postiza por preguntar sólo de vez en cuando.
A mi amiga Rebe y a su amiga Carol gracias a quienes estuve en un proceso que no salió, pero que estuvo bien.
A mi hermana por aguantar alguna mala contestación cuando preguntaba sobre el tema.
Al tuerto más majo del mundo @oneeyedman porque no hay nada mejor que un tuerto que sea listo y te haga reír. Ah, sí, uno que te pase ofertas de trabajo y hable maravillas de ti. ^_^
A @yondemon, por no dejar de repetirme nunca que tenía un buen perfil, por decirme que tengo derecho a estar enfadada y de mal humor y que lo que necesito es apoyo de la gente que tengo cerca, por animarme hasta cuando no me dejo, por consolarme y por decirme las cosas que sé, pero que a veces olvido que sé. Y por no pensar nunca “¡Qué tía más pesada, joder!”
Y a mucha más gente: @brucknerite, @bolalg @OsQar (¡mucha suerte para ti!),@Laeme, @MissHonky, @mariajo, @rrosfel.
A @Calabazasaurio por pensar que yo sería una buena compañera de trabajo y recomendarme.
Y también muchas muchas muchas gracias al neovallecano más cabroncete que existe @vasconita. ¡Te quiero, perro!
Y a uno de mis mejores amigos, alguien a quien no siempre le resulta fácil estar ahí, alguien con quien no siempre me llevo bien pero sin quien todo sería más difícil.
Y a cualquiera que me haya hecho reír uno de esos días en los que las únicas ganas que tenía eran de matar gente.
Gracias y besos.

Pequeño comercio.

Vivo en el Ensanche de Vallecas. Es un sitio curioso que da para escribir varias entradas, pero de lo que quiero hablar es del pequeño comercio, que en esta zona no abunda, principalmente porque hay un centro comercial, pero alguna tiendecilla hay: dos papelerías (creo que están abriendo una tercera), una ferretería y dos “bazares” chinos. Hay alguna tienda más, pero tampoco pretendo hacer un listado exhaustivo.
Pues veréis: Hubo una temporada el año pasado en la que tuve que ir varias veces a Getafe. Una de esas veces me paré en Getafe Centro y me fui a dar una vuelta. En varios comercios vi un cartel que instaba sutilmente a comprar en tiendas regentadas por españoles. No he encontrado el cartel, así que tendréis que fiaros de mí. Era, como ya he dicho, bastante sutil, pero el mensaje quedaba claro.
Y yo me pregunto: ¿Los bazares chinos no son pequeño comercio? ¿Son el enemigo? ¿Son esa gran superficie española que presiona para que no se publiquen noticias desfavorables en los medios? Os aseguro que he encontrado en algunas ferreterías los mismos productos que se venden en los bazares regentados por chinos. Exactamente los mismos. Así que no siempre es una cuestión de que ofrezcan productos de peor calidad, aunque obviamente no ofrecen productos de la gama más alta.
Podemos hablar de precio, claro. Se trata de tiendas con un horario más amplio que el pequeño comercio tradicional, y esa flexibilidad de refelja en un recargo relacionado con ese horario extra. Es como el cerrajero de urgencia o las tiendas que hay junto a las gasolineras, sólo que las tenemos en nuestro barrio. ¿Acaso eso las convierte en el enemigo número uno del pequeño comercio?
Podemos hablar del trato que dan a sus clientes, sí, pero resulta que en mi barrio hay dos papelerías porque en las manzanas entre la M45 y la estación de metro de Las Suertes hay dos colegios y yo no voy a ninguna de ellas porque el servicio que dan ni es bueno ni es cercano, así que cuando quiero ir a hacer fotocopias cojo el metro y voy a Villa de Vallecas, a un sitio donde me atienden mejor.

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Un conocido criticaba las tiendas de ropa regentadas por chinos porque no ofrecen productos de calidad y a base de tener precios tan bajos han provocado el cierre de tiendas de ropa de toda la vida. Totalmente de acuerdo, pero el problema no es sólo de la oferta (el chino), sino también de la demanda (que sacrifica calidad por precio). Además muchas grandes cadenas de textil hacen algo parecido, igual un poco menos feo, pero eso ya va en gustos. Y desde luego muchas de las cosas que compramos en cualquier tipo de comercio están lejos de fabricarse en España. Me resulta curioso imaginarme qué diría si en esa misma tienda la llevara una señora de Cuenca. Un día se lo pregunto y os cuento.
Por no enredarme demasiado: creer que el bazar chino de la esquina es el enemigo sólo porque tiene un horario más amplio es simplificar las cosas demasiado. Por no hablar del cuento de que no pagan impuestos, cuando la realidad es que algunos países establecen acuerdos que afectan a los aranceles tanto para importación como para exportación, que es otra cosa muy distinta y que tiene que ver con la protección de la economía del país que importa los bienes.

Dos anotaciones:
1. El enlace sobre los impuestos usa donotlink.com porque me niego a dar difusión a según qué ideas.
2. El único comentario que hay en esa entrada es digno de leerse. Lástima no poder poner un enlace ni darle un beso a quien lo escribió.

¿Las posibilidades de quién? Mantras y mentiras.

Hace tiempo tuve una conversación parecida a ésta:

– Bueno, es que yo he estado durante años viajando mucho, saliendo de vacaciones varias veces al año y eso es vivir por encima de mis posibilidades.

(Atónita es la palabra. Estaba hablando con una persona de izquierdas. O eso creía yo.)

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– No, eso no es vivir por encima de tus posibilidades, eso es porque tenías ingresos y te lo podías permitir.

– Porque tenía varios trabajos.

– ¿Y qué? Lo malo no es eso.  Lo malo es que ahora sólo tienes uno, cuando lo tienes, y los gastos han subido tanto que hasta cuesta llegar a fin de mes. Pero no has vivido por encima de tus posibilidades, has gastado en función de lo que ganabas. Tampoco tiene nada de malo que, en su momento, los profesionales como tú estuvieran tan demandados que tuvieras varios empleos.

¿En qué momento dejamos que la crisis y todas las mentiras que nos han contado acerca de ella nos afectaran hasta hacer que nos sintiéramos culpables por gastar nuestro dinero de la forma que nos diera la gana? Para eso somos quienes lo ganamos, para eso es nuestro esfuerzo, nuestras horas de trabajo, nuestras preocupaciones, nuestro sudor y demás conceptos bíblicos. ¿Cuando empezamos a pensar que vivir cómodamente es un privilegio del que debemos estar profundamente arrepentidos? Más aún, después de ver que por muchos sacrificios que hagamos la situación sigue sin mejorar, ¿cómo es que algunas personas no se sienten estafadas y se dan cuenta de que ese “Vivir por encima de nuestras posibilidades” es una mentira enorme? Porque puede que al principio de la crisis estuviéramos dispuestos a aceptar algunos sacrificios, pero a día de hoy deberíamos ser conscientes de que todos esos mantras no eran más que mentiras.

Y hay otra cosa preocupante en toda esta situación: De repente parece que tener un sueldo decente, justo, que te permita llegar a fin de mes sin demasiadas estrecheces, acorde con la responsabilidad, con la carga de trabajo y/o con los requisitos del puesto convierte a quien lo tiene en el enemigo.

De ese tuit salió mi reflexión sobre las vacaciones y el vivir por encima de las posibilidades de alguien. No sé de quién, dicen que de las nuestras, pero yo sigo teniendo mis dudas.

Por si queréis leer otra reflexión sobre sueldos supuestamente altos, os dejo una entrada del blog de @laguiri en la que lo explica con más datos.
http://eugeniaandino.es/2014/07/04/son-1900-euros-al-mes-un-salario-realmente-alto/

Otro día hablamos sobre la gente que tiraba de tarjeta de crédito, los que se compraban un coche cada año, los que se iban de vacaciones a la Riviera Maya y tiraban la casa por la ventana.  A ver si fueron ellos los de las posibilidades… (Una pista: no es tan fácil).