Friki (de palo)

Cuando tenía unos doce años mis padres nos compraron a mi hermana y a mí un ordenador: un Amstrad con pantalla de fósforo verde y que ya funcionaba con diskettes. Venía con un manual y cuatro o cinco programitas que eran básicamente juegos. También había uno que te permitía hacer dibujos metiendo una serie de datos: podías hacer círculos y transformarlos en elipses cambiando algunos parámetros. Era una pasada.

Luego, ya con edad de ponerme a trabajar, hice algún curso de informática. En aquella época se llevaba Basic, pero recuerdo haber aprendido algo de Cobol.

Unos años después conocí gente que toqueteaba ordenadores cuando eso era muy de frikis, salí con un chico que montó con unos compañeros un ISP y un tiempo después salí con otro cuya hermana trabajaba en uno de los primeros PCBox y que toqueteaba las configuraciones del router ADSL.

Aprendí algo de bases de datos relacionales y macros de Access, entendía algo de sistemas, llegué a modificar una macro bastante tocha de Excel para adaptarla a una modificación en el fichero “base”.

Después vendrían otros trabajos y otras personas que también tenían relación con la tecnología. Llevo la tira de años cerca de programadores, administradores de sistemas, ingenieros, informáticos, profesionales y aficionados. En serio, muchísimos.

Pero en realidad nunca he sabido programar. Nunca he entendido bien las bases y nunca he tenido una formación “formal”. Soy de esas personas para las que ser autodidacta es complicado porque tengo poca paciencia, me arriesgo demasiado, me pierdo cuando las cosas no funcionan, me frustro y acabo abandonando. Para algunas cosas necesito algo más “social”: un mentor, compañeros, un apoyo. Ese tipo de cosas.

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No, de verdad que no exagero: nunca he sabido programar y nunca me he visto del todo capaz.He entendido cosas, he visto la lógica detrás de algunas líneas de código, he sabido leer algo y he asimilado algunos conceptos, pero saber programar no es eso.

Supongo que con la calma o la paz de espíritu (ay, sí, que me gusta a mí un toque dramático…) vuelve o crece la paciencia. Eso y que no hay nada como poder aplicar inmediatamente lo que quieres aprender (porque aprender es un medio, no un fin en sí mismo, como alguien me dijo y yo comenté aquí).

La cosa es que hace unos días me puse con un viejo conocido: Visual Basic para Aplicaciones. Es lo que tiene Windows, oye, que no te vas a poner a buscar otra cosa. Uso muchos archivos de Excel, hago bastantes tareas repetitivas y me encanta automatizar, así que tenía mi oportunidad.

Como en su momento lo que vi era para Access, Excel me resultaba un mundo nuevo y además es bastante más complejo. En Access manejas una tabla o varias, o una consulta; pero en Excel necesitas saber dónde estás: ¿tu libro tiene varias páginas?, ¿conoces su orden?, ¿cómo se llaman?, ¿sabes dónde están los datos que necesitas? Hay que trocearlo todo un poco más, requiere algo más de capacidad de abstracción.

Empecé grabando macros y copiando código y recuerdo progresar y decirle a @jarredethe que estaba contenta por lo que estaba consiguiendo pero que no tenía claro que estuviera asimilando todo lo que hacía. Me dijo que eso era normal y que sí, que estaba aprendiendo. Hoy me he dado cuenta de que es así y eso me ha puesto contenta.

Venga, que ya termino.

El caso es que yo no quiero hacer solo cosas en VBA, me apetecería aprender algo más estándar, más útil fuera del territorio Microsoft Office – trabajo, aunque no sé muy bien qué. Hoy curioseando he visto que con Python se pueden automatizar un montón de cosas, entre ellas archivos de Excel, así que voy a echarle un ojo a este curso de Udemy (¡niños y niñas, pagar por la formación también es una opción!) y voy a ver qué tal se me da.

Sé que queda friki decir estas cosas, hablar de automatización, de programar, de funciones, sobre todo para una administrativa, pero yo no me veo nada friki… de palo, como mucho. O de intención.

¡Deseadme suerte!

 

 

Reorganizando el tiempo

En marzo hice un pequeño resumen del semestre y ahora que estoy de vacaciones, que las rutinas son diferentes y que hay más margen para elegir y planear me planteo algunas cosas de cara a la vuelta.

Quiero ir al gimnasio dos días por semana y las dos clases a las que suelo ir son a las ocho de la tarde. Me planteo entrar más tarde a trabajar y no pasar por casa (el gimnasio lo tengo muy cerca de casa), pero a la vez me planteo seguir levantándome a la misma hora y aprovechar ese tiempo para algo. Lo que no tengo claro es que la estrategia vaya a funcionar. ¿Realmente me levantaré a la misma hora?, ¿qué haré con ese tiempo que gano entrando más tarde? No me da para estudiar, pero igual sí me da para hacer alguna cosa en casa (alguna de esas miles de cosas que siempre tengo por hacer, como recoger o doblar la ropa), aunque temo que me venza la pereza y no haga nada.

También puedo dormir más, pero es que me conozco: si me levanto más tarde, me acuesto más tarde. No me va mucho eso de salir después de las seis (manías que tiene una…) pero un poco de reorganización no me vendría mal para no estar a las nueve de la noche de un lunes fregando platos o descolgando bragas.

Otra opción es ir al gimnasio más pronto y ponerme con lo que sea: elíptica o movidas de esas.

Y eso, que aquí estoy yo dándole vueltas. Tengo hasta septiembre, así que aún puedo darle unas cuantas más.

Minipropósitos y cosillas

Ayer se me ocurrió que podía hacer una lista de cosas asequibles que aprender y ponerlas aquí.  No tienen por qué ser especialmente útiles, pero en el caso de que no lo sean, sí deben ser sencillas porque no tengo mucho tiempo.  Aprender es un medio (ya lo dije en la entrada sobre LaTeX) no un fin en sí mismo, así que si algo es útil puedo dedicarle más tiempo, pero si es sólo una curiosidad y no avanzo o me consume demasiado tiempo, acabaré dejándolo.  Además, me apetece adquirir cierta metodología porque tengo la mala costumbre de querer resultados en los primeros cinco minutos y, claro, así pasa que uso un programa, pero no sé sacarle partido.

Poco a poco, Txus, que te embalas.

A toda velocidad

Venga, la lista.  No son propósitos de año nuevo ni nada así, sino algo más general a corto, medio y largo plazo.

  • Cultivar la paciencia para leer documentación.  Imprescindible.

Niño impaciente

  • Trastear un poco más con el RFC5545, que son las especificaciones para calendarios en Internet.  Me dio por ahí con el calendario de la UOC.  Cuando lo importas a Google Calendar te monta un sin dios muy majo con las fechas y las horas.  Me puse a mirar qué modificaciones se podían hacer y vi cosas muy chulas y muy asequibles, como por ejemplo establecer la duración de un evento.  Sí, es un poco frikada, pero mola.
  • Trastear con Biblatex y en general con los estilos bibliográficos, para aprender cómo se definen y generan.  Aunque no me vaya a dedicar a generar mis propios estilos (demasiados hay ya…) me parece chulo ver cómo se extrae la información y cómo se aplica el formato.  Tratando de instalar y de hacer funcionar algunos estilos he aprendido bastante sobre cómo funciona Biblatex (archivos bbx, cbx y lbx) y me apetece curiosear un poco más.
  • Aprender los atajos de teclado de las aplicaciones y sistemas operativos que uso con más frecuencia.  Va un poco en línea con la introducción: adquirir cierta metodología y sacar partido a las cosas que más uso, etc.  No me refiero a Ctrl+C o Ctrl+V, sino a atajos para compilación rápida en LaTeX, atajos para seleccionar un rango en una hoja de cálculo, cambiar de hoja de un libro, ver todas las aplicaciones abiertas, etc.  Éste podría ser el minipropósito más práctico y más asequible.
  • Aprender a manejar mejor Ubuntu (¡¡por consola, obviamente!!).  Hubo un tiempo en el que sabía hacer cosas por consola, pero ahora las tengo casi olvidadas y me parece una pena.  No sabría contestaros a la pregunta “¿Por qué usas Ubuntu?” así que no me la hagáis.
  • Dar algo de dinero al Tex Users Group.  Esto ni es un propósito técnico ni es nah, pero me apetece. Hago un uso constante de LaTeX y no me cuesta ni un euro, ¿qué menos que reconocer el trabajo de la única forma posible?  Si tuviera la capacidad para diseñar algo yo misma o pudiera ayudar a los usuarios que tienen preguntas o dudas, lo haría, pero en estos momentos mi única aportación posible es económica.  Pero nunca sé qué cantidad donar. ACTUALIZACIÓN: ya les di dinerito, en concreto 50 €. A lo mejor os parece mucho, pero si os explico cuánto uso LaTeX, cuántas consultas hago en Tex StackExchange y cuánta documentación busco no os parecerá tanto dinero.
  • Aprender a usar un software de control de versiones.  Para eso tendría primero que ver si me resulta útil, pero creo que más tarde o más temprano será así.
  • Mejorar mi capacidad de abstracción.  Alguien me dijo una vez que no es que no la tenga, sino que la aplico a otros campos que no son la programación (que es algo que me encantaría aprender, pero para lo que me confieso un poco inútil).  Y es cierto.  Soy administrativa y tengo que hacer un seguimiento de los proyectos, especialmente de la parte económica.  Eso implica tener en cuenta muchos factores y tener una visión global del proyecto y de la información que se me va a solicitar, cosa que sería imposible sin capacidad de abstracción, pero me apetece mucho poder aplicarla en otros campos, como ¿ya lo había dicho antes? la programación.

Y creo que por este tipo de cosas es por las que mis compañeros y mis amigos me dicen que soy una friki.  No sé de dónde sacan eso…

chico que se encoge de hombros

 

Si tenéis propósitos similares y me los queréis contar, dadle a los comentarios.  Si os apetece sugerirme algo, lo mismo.

Besos, cosas buenas y una canción de un grupazo.

 

¿Qué por qué LaTeX? (Y ya de paso una cosita sobre los chistes fáciles).

Como ya sabéis, por la tabarra que doy, llevo unos meses trasteando con LaTeX, un programa de composición de textos.  Lo uso para las prácticas y estoy contenta, pero igual alguno (o igual no) os preguntáis cómo me dio por ahí.  Si no os lo preguntáis, no hace falta que sigáis leyendo.

Guiño

Había oído hablar de LaTeX pero no sabía muy bien lo que era hasta que un día mi jefe, el fan número 1 del tema, abrió un editor y me lo enseñó.  Entonces dije “Ah, ¡pero esto es lenguaje de marcado!”  No hay mucha más historia que ésa y si no hubiera sido porque le vi una aplicación práctica inmediata en las prácticas del Grado probablemente no me hubiera puesto a aprenderlo con tanto ahínco.  Al fin y al cabo aprender es un medio, no un fin en sí mismo.  Ya sea porque aprendes algo que te interesa o algo que te apetece, se trata de adquirir una habilidad y ver una evolución, no sólo de aprender.  La aplicación práctica me dio una motivación sin la cual tal vez lo hubiera dejado al cabo de unos días por pura falta de tiempo.

Cualquiera en una entrada con un título así os contaría las maravillas de LaTeX para textos cortos, largos, medianos, con imágenes, con tablas y con lo que sea.  No es mi intención, que seguramente los cuatro que me leáis seáis amigos interesados en mí a nivel personal o bien gente que ya sabe lo que es LaTeX y a la que poco le tengo que explicar.

Como experiencia estoy contenta, hay toneladas de documentación tanto en inglés como en español, la curva de aprendizaje es muy buena y para textos cortos como los que estoy redactando para las prácticas la complicación es mínima (mínima != inexistente).

Sobre la segunda parte del título, os cuento:

ODIO LOS PUTOS CHISTES FÁCILES DE CACA-CULO-PEDO-PIS.

LOS ODIO CON TODAS MIS FUERZAS.

Falso oso panda enfurecido
No sabéis la cantidad de veces que alguien ha hecho la bromita sobre si me voy a hacer Dominatrix o las risitas estúpidas de (supuestos) adultos que saben perfectamente lo que es y tienen el sentido del humor de un crío de cinco años chutado de azúcar.  Si ese sentido del humor me gustara, señores, contaría chistes de Jaimito.

¡Ay, qué a gusto me he quedado con esto último!

Y si alguien quiere que le eche una mano, que lo diga.  No soy una experta, pero a alguien que quiera empezar y no sepa por dónde le puedo ser útil.

Besos y cosas buenas para todos.