Trayectos

Hubo una temporada, sé que fue en esta vida y no en otra, en el que Las Suertes – Nueva Numancia era un trayecto de ida. Un tiempo después la casualidad y las cosas de la vida hicieron que acabará viviendo precisamente en Nueva Numancia. Nueva Numancia – Las Suertes se convirtió entonces en un trayecto de ida y el inverso, en un trayecto de vuelta. El Ensanche no es un barrio al que le tenga mucho cariño, así que no suelo ir mucho por allí, pero a veces cuando lo hago, cuando cojo el metro para volver a casa, me entra una sensación curiosa, una tristeza, una derrota, un abatimiento, un recuerdo de tiempos que tuvieron cosas más bonitas, más ingenuas, más fáciles.
Ojalá no tener memoria.

Vallecanos “desteñidos”

En Noviembre decidí mudarme y venirme al Puente de Vallecas.  Llevaba unos años viviendo en el Ensanche y ya estaba aburrida del barrio.

En el Ensanche vive mucha gente que nació y creció en otras zonas de Vallecas.  Vallecanos de toda la vida, en pocas palabras.  Me resultaron sorprendentes los comentarios de varios de ellos cuando dije que me mudaba.  Fueron del tipo “Te vas a arrepentir, ese barrio está muy mal” o “Uf, ese barrio estaba muy bien hace años, cuando había curritos de Vallecas, ahora parece la ONU”.  Me quedé alucinada porque hablamos de gente que está orgullosa de ser vallecana.  De gente que se iba de fiesta al Hebe y que seguramente más de una vez compró en el mercadillo de El Pozo.  Y me estaban dando las razones más rastreras y clasistas que escuchado jamás.

Para que lo entendáis os voy a hablar del Ensanche de Vallecas: El Ensanche es parte de un Plan de Actuación Urbanística del Ayuntamiento de Madrid.  Un producto de la burbuja inmobiliaria.  Un barrio cuyas avenidas principales parecen la Castellana y en el que el pequeño comercio ni está ni se le espera.  Lo más parecido que hay son bazares chinos.  Si quieres comprar hilo o un botón, o vas al chino o vas a Villa (administrativamente el Ensanche es parte de Villa de Vallecas aunque geográficamente no lo parece).  Para ir hasta Villa puedes coger el metro o caminar veinte minutos a buen paso.  Si quieres comida preparada hay algo a unos diez minutos andando.  Hay varios bares, sí, pero prepárate a pagar dos euros por un doble.  Eso sí, cada edificio tiene sus contenedores de basura, las aceras son anchas, los pisos vienen con su garage incluido, hay aparcamiento en la calle y es una zona muerta tranquila.

Bueno, depende de dónde vivas, porque resulta que hay una zona cerca de la Cañada Real, hay viviendas de realojo y además te llegan los olores de Valdemingómez.  Pero eso ya es en otra parte del Ensanche, con fingir que no existe está todo arreglado.  Lo que importa es que allí no hay gente sentada en los bancos bebiendo, no hay inmigrantes (recordad, esto parece la ONU), no hay bolsas de basura en la calle porque no hay suficientes contenedores y no hay comedores sociales con gente haciendo cola.  Tampoco hay mercados, movimiento, gente por la calle, mercerías, ferreterías, restaurantes de todo tipo, carnicerías y fruterías y uno de los parques más espectaculares de Madrid.  Pero hay un centro comercial, aparcamiento, tranquilidad y tres Mercadonas, uno en cada parada de metro.  Algunos se han vendido por plazas de aparcamiento y bares caros.  Presumen de ser vallecanos, pero en realidad sólo presumen de haber nacido en ese barrio, para ellos a día de hoy vivir fuera del Ensanche es de pobres o de perdedores.

Queridos vallecanos “desteñidos”: os podéis quedar con el Ensanche para vosotros solos.  Que os aproveche.